En Colombia, hace aproximadamente 30 años se comenzó a practicar una disciplina que potencializa los aspectos saludables de las personas y restaura o compensa los aspectos patológicos de los pacientes, denominada Musicoterapia.

Según la Federación Mundial de Musicoterapia es el uso de la música y/o elementos musicales por un musicoterapeuta calificado, con un paciente o grupos de pacientes, para facilitar, promover y cumplir objetivos terapéuticos relevantes, con el fin de atender necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

María Alejandra Medina, Joaquín Casadiego y Ana Paola Moreno, graduados del Programa de Música, le dieron un camino diferente a su profesión y encontraron en la Musicoterapia su vocación. Actualmente se encuentran trabajando junto con el Maestro Rafael Suescún, en la creación del Diplomado Introducción a la musicoterapia que, como lo explica el maestro, busca desmitificar esta práctica, ya que “desafortunadamente en nuestro país, se dio un fenómeno Mozart, que sencillamente se ponía un disco, entonces, y a través de él, el niño y el mundo se volvían más inteligentes, se solucionaban todos los problemas y eso es falso, ese fue el erróneo manejo comercial que ha tenido. Esta es una disciplina que se trabaja de una manera rigorosa, sistemática, científica”.

Existen varios ámbitos en los que se puede trabajar con un musicoterapeuta, el de la prevención y la promoción de la salud, el educativo y el clínico. Esta es una carrera que puede durar de 2 a 5 años y la pueden tomar personas que tengan estudios previos en música, educación y áreas de la salud.

La musicoterapia tiene muchos beneficios entre los que podemos encontrar la mejora de síntomas emocionales, como la depresión o la ansiedad, y síntomas físicos como el nivel de ritmo cardiaco y el dolor. Por otro lado, también apoya el trabajo con comunidades vulnerables y en crisis, fortaleciendo los niveles de integración y comunicación entre las personas.

En cuidados paliativos, aunque no es algo que se realice con regularidad, también se hace uso de esta disciplina con pacientes terminales, con el fin de ayudarlos a morir de una manera digna a través de la música, llevando a la persona y su familia,  a un estado de tranquilidad a la hora de la muerte.

Es importante entender, que la práctica de esta disciplina solo puede ser realizada por un musicoterapeuta calificado, que entienda todo lo que existe alrededor del tema, ya que es una disciplina que gracias a estudios científicos, está en innovación constante.