La estrecha relación entre el turismo y la gastronomía, ha puesto en auge la tendencia de rescatar las recetas típicas, de reivindicar la comida ancestral. Actualmente encontramos en la ciudad restaurantes de comida típica con un toque innovador, variaciones de sabor y coloridas presentaciones.

Descubrir Santander a través de su gastronomía es, sin lugar a dudas, una experiencia sorprendente y placentera, que permite conocer algo de la historia, gente y cultura de nuestra región.

Carlos Jesús Contreras Ayala, administrador Turístico y Hotelero de la UNAB y Máster en Alta Cocina, del Basque Culinary Center, de San Sebastián, España, cree que “la gastronomía santandereana se destaca de cualquier otra por su originalidad. Por ejemplo nuestra arepa se distingue por sus ingredientes que la hacen diferente a las que se preparan en Venezuela o Centroamérica. La nuestra es a base de maíz pelado, grasa de cerdo, yuca y en su receta original, los Guanes le ponían hormigas culonas”.

Y es que la estrecha relación entre el turismo y la gastronomía, ha puesto en auge la tendencia de rescatar las recetas típicas, de reivindicar la comida ancestral. Actualmente encontramos en la ciudad restaurantes de comida típica con un toque innovador, variaciones de sabor y coloridas presentaciones.

Pero ¿cómo hacer para rescatar platos tradicionales sin irrespetar la tradición que los envuelve? según Carlos Contreras se debe “seguir la receta al pie de la letra, replicar la técnica y a la vez, estar dispuesto a experimentar y añadirle su propio ‘toque’.

Cocineros para nuestra cocina

El programa de Gastronomía y Alta Cocina de la UNAB, busca despertar en sus estudiantes el interés por la gastronomía de la región para contribuir a su preservación, desde dos frentes principalmente.

El primero de ellos es la investigación, con un semillero dedicado a  profundizar en la comida de las seis provincias de Santander. Los 45 estudiantes que lo integran, trabajan actualmente en las regiones Guanentina y Comunera. 

Adicionalmente, “estamos trayendo cocineros tradicionales, que no tiene título pero han cocinado toda la vida. Los traemos a la Universidad para que les hagan talleres a los muchachos y les enseñen las recetas ancestrales, los productos y utensilios”, expresó Wilson Arturo Cáceres, director del Programa.

Tener chefs que sean embajadores de nuestra riqueza culinaria, puede tener repercusiones positivas en la economía de la región, como lo señala Carlos, un  convencido del potencial del territorio santandereano y sus frutos. “La labor del cocinero debe ser la de usar productos locales y aplicarle mejores técnicas para transformarlo en algo novedoso. De esta manera se apoya al agricultor y al productor local”.

Así que la próxima vez que quiera disfrutar de una sabrosa carne oreada, unas crocantes hormigas culonas, una arepa amarilla, un cabro bien tierno o unas cucas con queso, piense  en Maíz Pelao, una propuesta culinaria novedosa, dedicada a engrandecer los sabores de esta tierra.

Disfrute cada bocado e invite a otros a probar las delicias de Santander. 

Tabla Técnica

Autor 
Fecha 
Feb 14, 2017
Tipo 
Noticia