El sueño de Laura Marcela Triana Toloza es viajar y conocer muchos países, por eso cuando clasificó como beneficiaria en el programa Ser Pilo Paga, en su primera versión, se armó de valor y salió de San José de Miranda (Santander), su pueblo, con la firme intención de hacerse profesional y estar un paso más cerca de su aspiración.

Laura nació con una condición conocida como retinopatía de la prematuridad, su ojo derecho no funciona y su ojo izquierdo tiene una visión parcial. “Yo nací prematura y mis retinas no se habían formado completamente. Después de nacida sufrí desprendimiento de retina y los médicos le dijeron a mis papás que debían operarme antes de que cumpliera año y medio de vida, para salvar algo de visión”. Laura pasó por dos cirugías, una en la Foscal (Floridablanca) y otra en la Clínica Barraquer en Bogotá, procedimiento al que hoy le debe la visión que tiene.  

Antes de saber que había sido beneficiada con la beca del Gobierno Nacional, Laura ya había empezado a averiguar carreras en universidades de Bucaramanga, aunque no contara con los recursos económicos para pagar una universidad privada. En sus indagaciones se encontró con negativas ante su condición visual, “fui a varias universidades a preguntar por la inclusión educativa y me cerraron las puertas y no me dieron la oportunidad. En la UNAB me abrieron las puertas y desde un principio sentí el apoyo para poderme enfrentar a una vida universitaria”.

Laura optó por Negocios Internacionales y su elección representó una adaptación y un aprendizaje no solo para ella, sino también para sus profesores y compañeros.”La verdad fue emocionante, tuvimos que investigar acerca de herramientas para personas con esta condición. Luego tuve que hablar con los profesores y aconsejarlos para que apoyaran mejor su proceso de formación”, afirmó María del Pilar Isidro Villamizar, directora del Programa.

De igual manera, con el apoyo de Bienestar Universitario, Laura contó desde el inicio con acompañamiento académico y psicológico. “Tenemos un programa que se llama tutor lector, en el que estudiantes le ayudan a sus compañeros con baja visión a leer los textos académicos, y se los pasan en audios para que así los puedan escuchar y no forzar tanto la vista. A Laura se le asignaron tutores, se le brindaron asesorías para que conociera herramientas fisiotecnológicas, y estuvo acompañada todo el tiempo por Yuri Andrea Ariza Rivera, la psicóloga que apoya a nuestros estudiantes en condición de discapacidad”, expresó Luz Adriana Villafrade Monroy, directora de Bienestar Universitario.

Las primeras dos semanas de clase Laura estuvo acompañada de sus hermanas mientras conocía la Universidad y se aprendía el recorrido desde su casa. Luego diseñó sus propias rutas para desplazarse por el campus, de acuerdo al bloque donde tuviera clase.

Laura tuvo que descubrir su propio método de aprendizaje. Cada día llegaba a clase y se ubicaba en primera fila, alistaba su cuaderno, lapicero y un dispositivo similar a un telescopio que le ampliaba la imagen del tablero.

“En un principio yo tomaba apuntes en clase, pero si escribía me perdía la explicación, entonces opté por comprar una grabadora periodística, grababa la clase para poder prestar atención a la explicación y después en mi casa escuchaba la grabación y sacaba mis apuntes, a mi propio ritmo”, explicó Triana Toloza.

Cuando las clases eran en las aulas de informática Laura debía activar en el computador la opción “lupa”, para ampliar la imagen de la pantalla.  Para sus lecturas, podía apoyarse en su tutor de turno o ir a la biblioteca y usar el software Joux, el cual con la ayuda de un escáner especial, digitaliza el documento y lo reproduce como un audio.

“La Universidad tiene que minimizar las barreras para que el estudiante pueda acceder a la información, y por su parte, el estudiante tiene que dar el 100 %. Laura es una chica con muy buenos procesos cognitivos, que se exige a sí misma y eso le ayudó mucho”, expresó Villafrade Monroy.

El pasado 26 de abril, Laura Marcela recibió su título como profesional en Negocios Internacionales, tras haber realizado satisfactoriamente su práctica en la Gobernación de Santander, en la Secretaría de Desarrollo.

Hoy como muchos recién graduados, se encuentra a la expectativa del que será su primer trabajo “La satisfacción que se siente haber obtenido el título es muy grande, pero a uno como persona con discapacidad, siempre le surgen dudas sobre qué va a pasar después, si lo van a contratar”. Triana Toloza ha pasado hojas de vida y espera empezar a trabajar pronto, pues desea estudiar una maestría en Mercadeo o Administración de Empresas, y por supuesto, conocer diversos países.

Al mirar en retrospectiva, Laura Marcela repasa los logros, satisfacciones, retrocesos, y momentos de duda y hasta las ganas de renunciar a su sueño de ser profesional, que sintió en algún momento de su proceso. Sin embargo, hoy cree que todo valió la pena y que es una persona más independiente y segura de sí misma “a otras personas con discapacidad yo les diría que la discapacidad no es un freno es un motivo para seguir. Por una limitación no podemos dejar de lado todas las habilidades que tenemos y más que por demostrarle a otros es por demostrarnos a nosotros mismos que podemos llevar una vida común y corriente” concluyó.

Tabla Técnica

Fecha 
Mayo 27, 2019
Tipo 
Noticia